Un día arriba, un día abajo

Un día arriba, un día abajo.

parte 2 de 9

Había estado con mi compañera Paulette durante dos años, y pasamos por muchas experiencias, curaciones y viajes juntos. Un día tuvimos un día tan mágico, donde todo fluía con facilidad y gracia. Me desperté a la mañana siguiente, y todo me estaba cabreando. Nada en el ambiente era diferente al del día anterior, la cocina era la misma, la comida era la misma, el clima era el mismo, etc. Pero estaba muy molesto por todo y por cualquier cosa. Ver la cosa más pequeña como una taza sin lavar en el fregadero creó una explosión de rabia dentro de mí, y eso pareció afectar todo el día. Sabía esto muy bien, que mantendría este sentimiento durante todo el día. Todo lo que se cruzaba en mi camino se convertía en la excusa perfecta para proyectar todas mis molestias.

En algún momento, Paulette me preguntó: “¿Notaste que todos los días después de un día divertido y feliz, parece que te molestas? Nunca te había visto feliz dos días seguidos”.

Esta conversación me hizo detenerme y reflexionar sobre mi vida. ¡Eso era cierto! Pude ver un patrón de experimentar un día feliz seguido de un día de total incomodidad, enojo, molestia, estrés y tensión. Mi vida se sentía como una montaña rusa muy intensa. Un día sería una gran alegría y risas, y al día siguiente, ¡Boom! Tendría un día lleno de conflicto y sufrimiento intenso.

Estaba tan inmerso en ese patrón que se sentía normal. No sabía otra manera. Me consolé pensando: "Bueno, así es como es la vida: un día arriba, un día abajo".

Mi compañera extendió la invitación para ver este patrón conmigo y con mucho coraje, estaba dispuesto a cuestionar si mi forma de ver las cosas era correcta. Tuve que preguntarme: "¿Realmente quiero vivir la vida aferrándome al sufrimiento y al dolor?"

A veces llegamos a un punto en nuestras vidas en el que no estamos dispuestos a seguir viviendo de la misma manera, donde nos sentimos tan hartos de nuestros viejos patrones que ya no podemos manejarlos. A menudo no sabemos qué hacer en este momento, pero si prestamos atención a esas experiencias en nuestras vidas, podemos ver que desde lo más profundo de nuestro corazón nos decimos: "Tiene que haber otra manera de vivir". Mañana compartiré cómo pude hacer un gran cambio y cómo tú también puedes.