oración

Prácticas para experimentar alegría

Prácticas para aprender a aquietar la mente y experimentar la alegría del momento:

Una de las prácticas que me gustan mucho y que me permite mantener un estado de tranquilidad durante el día es la oración centrantrante. Esta publicación explicará los detalles de este método.

La oración centrante es un método de oración / meditación promovido por Thomas Keating que no pretende suspender otras formas de oración o contemplación, sino más bien agregar a nuestra vida diaria un descanso de las actividades del día que van acompañadas de actividades emocionales y mentales y, por lo tanto, nos permiten Experimentar la unión con la Paz de lo Divino.

Esta práctica nos invita a descansar en la presencia de la Paz o Dios mientras nos relacionamos con este aspecto de la divinidad de nuestro ser.

Hay varios puntos simples a considerar antes de tener la experiencia de realizar la oración central.

- Esté seguro de que la divinidad y la presencia del amor están siempre presentes y disponibles para comunicarse y unirse con nosotros.

-Tener la voluntad de mantenerse firme en la celebración de la oración, dejando de lado cualquier tipo de duda o pensamiento que pueda ser un obstáculo.

- Entrar en oración sin ninguna expectativa, petición o demanda. Nos oramos para experimentar la Paz y la Presencia, no pedir la Paz o la Presencia.

- Entra en la verdadera humildad reconociendo que la voluntad de Dios para nosotros es la paz completa y la felicidad completa. Dejemos a un lado el deseo de imponer nuestra propia voluntad.

- Permitirnos entrar en oración en un estado de no saber. Comprender que no sabemos cuál es nuestro mejor interés, porque si supiéramos con seguridad, no estaremos experimentando ningún obstáculo para la alegría, la paz, la felicidad, la unión y el no juicio en nuestra vida. Reconocernos completamente dependientes del amor es el primer paso para reconocer nuestra grandeza.

-Permitirnos saber que todo lo que sucede es siempre para nuestro mayor bien, incluso si no lo entendemos. Dejamos de lado el deseo de comprender durante nuestro proceso de oración.

-Decidir permanecer presente. No es necesario ir al pasado a menos que sea para corregir nuestros errores y trascenderlos. Tampoco es necesario ir al futuro e intentar resolver las cosas por nuestra cuenta. Se trata de estar en el presente sabiendo que lo Divino se encuentra con nosotros aquí.

-Estar dispuesto a practicar la oración centrante en soledad y silencio. Es a través de permitirnos entrar en el estado de silencio donde podemos comenzar a escuchar el canto de la oración y la comunión con lo Divino.

-Estar dispuestos a orar con todo nuestro ser en una actitud de silencio en nuestra mente y tanto como sea posible sin otros sonidos alrededor.

-Encontrar un lugar para sentarse cómodamente para permitirnos orar.

-La práctica suele ser de 20 minutos dos veces al día. Por la mañana cuando nos despertamos ya media tarde. 20 minutos son suficientes para entrar en un profundo estado de oración y eventualmente contemplación.

-Ten en cuenta 1 o 2 palabras que nos servirán para mantenernos en el propósito de estar en comunión y en silencio. Por ejemplo: Amor, Yo Soy, Dios es, Paz o cualquier otra palabra que devuelva nuestra atención a nuestro objetivo principal. Siempre podemos pedir inspiración para elegir una palabra.

-Entonces cerramos los ojos como un símbolo de renuncia voluntaria externa a distracciones internas y alistarnos para comenzar la práctica.

-Calmamente y lentamente introducimos nuestra palabra que simboliza nuestra unión de darnos en oración y nos sumergimos en la experiencia que nos permite observar sin juicio, repulsión, apego o expectativa cualquier pensamiento, sentimiento o emoción que llegue a nuestra conciencia.

- Cada vez que nuestra mente se distrae con cualquier pensamiento, sentimiento o emoción y nos permitimos observar, recordamos lentamente la palabra que establecimos al principio, volviendo a nuestra intención.

-Utilizamos la palabra con total suavidad y no como una herramienta para combatir, negar o rechazar cualquier pensamiento, sensación y emoción que llegue a nuestra conciencia.

-Podemos seleccionar una alarma con un tono suave para avisarnos cuando hayan transcurrido 20 minutos. Luego nos permitimos gentilmente regresar a nuestra actividad de la mañana llevando con nosotros los frutos de la oración.

Realizar esta práctica sin esperar resultados es hermoso y nos permite crecer en nuestro estado de presencia. Sabemos que los frutos de la oración se manifiestan en nuestras vidas cuando nos observamos alegres, en confianza y en constante comunión con lo Divino. También lo invitamos a no evadir la práctica o reanudarla si vemos que estamos dejando el registro. La idea es mantener y acoger el amor y la paz en nuestras vidas, sabiendo lo importante que es mantenerlos como nuestro objetivo de experimentar la alegría del momento.