aceptación

Sin ocultar mis sobras para permitir el milagro

Sin ocultar mis sobras para permitir el milagro

Sin ocultar mis sombras para permitir el milagro

Cuando me permití quedarme quieto, comencé a ponerme en contacto con lo extenso que era mi odio hacia mí mismo. Nunca me había dado cuenta de lo infeliz que me sentía, ni me había dado cuenta de lo adicto que me sentía al sentirme mal. Era como si mi alegría y felicidad no fueran una prioridad. Realmente pensé que quería amor, pero mi vida me mostró toda la resistencia que tenía.

Estaba cansado de tener que juzgar a quién podía dar amor y confianza y a quién debía evitar. Cada vez que creaba esa distancia de quienquiera o lo que fuera que juzgaba, me sentía mucho más distante de mi corazón y más distante de mi propia alegría. Era como si tuviera un amplio mosaico de enemigos rodeándome, constantemente en guardia en caso de que alguna de esas bestias voraces e inescrupulosas me robara el bienestar. Fui víctima de mis propias creencias, ideas e interpretaciones.

Cuando comencé

La preocupación nos mantiene alejados de la alegría

La preocupación nos mantiene alejados de la alegría

La preocupación nos mantiene alejados de la alegría

parte 1 de 9.

Reflexionando sobre mi vida en mi interior y sobre por qué no estaba experimentando la alegría de diciembre durante todo el año, descubrí que estaba concentrado en las preocupaciones de mi vida diaria. Solía ​​escuchar a la gente de mi familia decir: "cada día viene con sus propias calamidades". Era como si las tareas del día vinieran con la sensación de que en realidad eran problemas, que me robaban la alegría y la gratitud. Luego me di cuenta de que en mi mente había frases como: "Todo sería genial si no fuera por tener que lavar todos estos platos sucios" o "Todo en mi día iba tan bien hasta que esa persona me miró de esa manera". Esta forma de pensar estaba impregnada de miedo y otras emociones incómodas. Me aferré a la culpa o al resentimiento como una barrera para poder evitar experimentar esas situaciones nuevamente, lo que finalmente me llevó a sentirme aislado. Estaba tan acostumbrado a vivir a la defensiva y sentía que estaba constantemente en el límite.

¡Nosotros como humanos a menudo vivimos con preocupación todos los días! Estamos ocupados con una multitud de pensamientos hipotéticos de evitar sentimientos incómodos o de buscar lo que nos da placer. Nuestras mentes están llenas de analizar quién o qué generará dolor, conflicto u otras emociones que deseamos evitar o, por el contrario