Perdón

Sin ocultar mis sobras para permitir el milagro

Sin ocultar mis sobras para permitir el milagro

Sin ocultar mis sombras para permitir el milagro

Cuando me permití quedarme quieto, comencé a ponerme en contacto con lo extenso que era mi odio hacia mí mismo. Nunca me había dado cuenta de lo infeliz que me sentía, ni me había dado cuenta de lo adicto que me sentía al sentirme mal. Era como si mi alegría y felicidad no fueran una prioridad. Realmente pensé que quería amor, pero mi vida me mostró toda la resistencia que tenía.

Estaba cansado de tener que juzgar a quién podía dar amor y confianza y a quién debía evitar. Cada vez que creaba esa distancia de quienquiera o lo que fuera que juzgaba, me sentía mucho más distante de mi corazón y más distante de mi propia alegría. Era como si tuviera un amplio mosaico de enemigos rodeándome, constantemente en guardia en caso de que alguna de esas bestias voraces e inescrupulosas me robara el bienestar. Fui víctima de mis propias creencias, ideas e interpretaciones.

Cuando comencé