Sin ocultar mis sobras para permitir el milagro

Sin ocultar mis sombras para permitir el milagro

Cuando me permití quedarme quieto, comencé a ponerme en contacto con lo extenso que era mi odio hacia mí mismo. Nunca me había dado cuenta de lo infeliz que me sentía, ni me había dado cuenta de lo adicto que me sentía al sentirme mal. Era como si mi alegría y felicidad no fueran una prioridad. Realmente pensé que quería amor, pero mi vida me mostró toda la resistencia que tenía.

Estaba cansado de tener que juzgar a quién podía dar amor y confianza y a quién debía evitar. Cada vez que creaba esa distancia de quienquiera o lo que fuera que juzgaba, me sentía mucho más distante de mi corazón y más distante de mi propia alegría. Era como si tuviera un amplio mosaico de enemigos rodeándome, constantemente en guardia en caso de que alguna de esas bestias voraces e inescrupulosas me robara el bienestar. Fui víctima de mis propias creencias, ideas e interpretaciones.

Cuando comencé a ser consciente de todas mis sombras, sentí que quería ocultarlo y mantenerlos lejos de los demás para que no lo vieran. Ponía una cara falsa de inocencia mientras sufría debajo de ella. Pero en este punto, mi oración de no ser una víctima era más fuerte. Tuve que exponer estos sentimientos. Tuve que compartir mis experiencias. Tenía que ser honesto conmigo mismo y con el Espíritu y la parte más difícil, con otras personas siguiendo la orientación.

Creía que si compartía mis sombras y toda la vergüenza y la culpa, me juzgarían a mí mismo. Descubrí que cuanto más honesto y auténtico era, incluso con respecto a mis pensamientos oscuros, recibía de vuelta amor y compasión. Una vez que pude estar completamente abierto, descubrí que en realidad me estaba riendo de lo que me había tomado tan en serio.

Todos los años de represión y ocultamiento fueron recibidos con perdón. Fue un milagro. De hecho, fue un milagro tras otro. Fue un proceso para atravesar muchas capas, y cuando empezaron a desprenderse, todo lo que quedó fue amor.

El más santo de todos los lugares de la tierra es aquel donde un viejo odio se ha convertido en un amor presente” (UCDM, T-26.IX.6:1)