La necesidad de la vigilancia, observando la mente egoica.

La necesidad de la vigilancia, observando la mente egoica.


Gracias por acompañarme hasta aquí para la parte 6 de 9. Si recién estás leyendo esto ahora, puedes comenzar en la parte 1. ¡O no!

Como vimos con mi ejemplo, es muy fácil quedar atrapado en nuestras percepciones antes de que nos salgamos de control. Siempre nos espera un milagro, pero es imposible para nosotros aceptarlo cuando estamos en piloto automático. En mi propio camino, he aprendido la importancia de ser muy consciente del miedo que asume la mente.

A menudo colocamos la responsabilidad de nuestra alegría en algo o en otra persona. Es raro que nos enseñen que tenemos la capacidad de cambiar toda nuestra experiencia desde dentro de nosotros mismos. Estamos acostumbrados a jugar el juego de la culpa, y eso nunca nos lleva a la paz. Con esta mentalidad, pretendemos ser pequeños, impotentes y frustrados por las situaciones que se nos presentan en la vida. La forma predeterminada en que muchos de nosotros estamos programados es escuchar esa pequeña voz del miedo. Reconozco que esta voz es lo que he elegido escuchar muchas veces en mi vida y muchas veces al día.

A través de Un Curso de Milagros, un libro que ha sido una parte importante de mi viaje, comencé a ver la mente del ego que escuchaba, la que me decía que debía temer en lugar de amar y culpar en lugar de responsabilizarme de mi propia curación. Me tomó mucha práctica de vigilancia y observación para darme cuenta de que la voz en mi mente que se suponía que era mi amiga en realidad quiere sufrimiento y dolor para mí. Fue al escuchar la voz del ego que me sentí pequeño y sin valor.

¡La buena noticia es que no somos culpables! Más bien, somos responsables de elegir dar nuestra experiencia al Espíritu una y otra vez. Somos completamente responsables de la perspectiva que queremos vivir en nuestras experiencias. Y podemos tener una experiencia levantadora cada vez, si así lo decidimos.

Se necesita estar dispuesto a seguir invitando a la voz del amor y la verdad. Cada vez que creo el espacio para dar la bienvenida a la voz del Amor, me ayuda a ver una situación de una manera completamente diferente, más allá de los filtros del miedo y la protección. Y todavía me identifico con la voz del ego a veces, pero me doy cuenta cada vez más de que cuando practico unirme con el Espíritu, menos estoy dispuesto a tolerar los viejos pensamientos de miedo y dolor.

¿Qué hay de ti? ¿Te das cuenta de que todavía juegas juegos de culpas o te sientes forzado por el miedo en tu interior? Si es así, a veces todo lo que se necesita es un poco de voluntad para invitar al Espíritu a tener un milagro.

Siéntase bienvenido de comentar o compartir algunas de tus experiencias.

Con amor y gratitud,

Cristhian Felipe Marín.